Sergio Amasgo es David Copperfield. Renato Rueda, Claudio Calmet, Valeria Escandón y Piera del Campo dan vida a la familia del personaje. (Foto: Hugo Pérez)
Sergio Amasgo es David Copperfield. Renato Rueda, Claudio Calmet, Valeria Escandón y Piera del Campo dan vida a la familia del personaje. (Foto: Hugo Pérez)
Juan Diego Rodriguez Bazalar

En el padrastro del joven David Copperfield no hay rastros de maldad. Todo lo contrario: trata de guiar al muchacho, de encausarlo para que sea un hombre de bien y que se aleje de todo pecado. El problema es que Copperfield no calza dentro del molde del buen hijo de la Inglaterra que empezaba a industrializarse. Es muy sensible, manierista si se quiere, y eso debe ser corregido porque el mundo no acepta conductas distintas. El castigo físico es siempre una buena opción.

La lectura contemporánea de lo que sucede en “¡Cállate, Copperfield!” es inevitable. La forma de educar ha cambiado muchísimo desde el siglo XIX. “Ese tipo de conductas ahora son inconcebibles –anota David Carrillo, quien desde el sábado dirigirá la puesta en escena en el Teatro Británico–. En mi época era normal que los profesores, por ejemplo, te jalaran la patilla. Algunos niños se quejaban y los papás iban, pero, digamos, no era sancionado. Hoy sería todo un escándalo”.

Carrillo es consciente de que, en cuestiones de educación, los errores siempre tendrán lugar, que siempre habrá reproches como “fuiste muy severo” o “debiste ser más severo”. “A la larga, los padres siempre vamos a fallar porque no es una ciencia. Aun así, creo que la base es la empatía. Lo que yo hago es tratar de acordarme de lo que el colegio significaba para mí cada vez que escucho a mi hija, que tiene 11 años y me ha servido de gran inspiración para la obra. ¿Cómo era yo a esa edad? ¿Qué sentía? Y lo que recuerdo es que estaba en una crisis tremenda. Odiaba mi colegio”.

David Carrillo dirige "¡Cállate, Copperfield!". (Foto: Hugo Pérez)
David Carrillo dirige "¡Cállate, Copperfield!". (Foto: Hugo Pérez)

Carrillo estudió en el Champagnat, que entonces era solo de hombres, y se sentía con otra sensibilidad en un lugar en el que el ‘bullying’ era la norma. Soñaba con cambiarse de colegio, aunque nunca lo logró. “Pensar en eso me ayuda a imaginar qué frase de mi padre me hubiera ayudado a sobrellevarlo, lo que me anima a no seguir mi impulso correctivo. Lo típico es minimizar los problemas de los niños: ‘¡Problemas son los que yo tengo!’, ‘¡Qué no daría por volver al colegio!’”.

SENSIBILIDADES

“¡Cállate, Copperfield!” es también la oportunidad que tienen David Carrillo y Federico Abrill para hablar sobre los moldes, todo aquello que busca estandarizar a las personas. “Nos entusiasmaba reflexionar sobre algo que a veces no se entiende bien porque está de moda y hay quienes lo trivializan: el patriarcado, lo que significa ser hombre, sobre lo que hay que anular de uno mismo para ser una persona de bien o con futuro. Porque, claro, si un padre ve que su hijo es más sensible que el resto sabe que es muy probable que la pase mal y no quiere que eso le suceda, entonces lo corrige. Tal vez como una forma de protegerlo y que no tenga que aprender luego de mucho tiempo y muchos golpes. Existe la sensación de que es por su bien, pero a veces, al hacerlo cumplir patrones impuestos, como rosado-celeste, cuestiones heteronormativas, se puede terminar por anular su propia mirada”. Las buenas intenciones no son suficientes.

Hay quienes, sin embargo, todavía acusan a las nuevas generaciones de ser hipersensibles. Al respecto, Carrillo anota: “Es un tema polémico. En casa tengo a una adolescente hipersensible a la que muchas veces le hablamos fuerte y nos reclama porque le estamos gritando. En ese momento me dan ganas de decirle que gritos eran los que pegaba mi viejo, que yo estoy hablando. Yo creo que la sensibilidad es la misma y que no podemos compararla con lo que nosotros vivimos. Es cuestión de homologar lo que sentíamos en nuestra adolescencia con lo que a ellos les toca ahora”.

Pero en escena solo se ve al padrastro de David Copperfield tratando de disciplinarlo a la antigua. Y está bien: la obra está pensada para que padres y adolescentes reflexionen al respecto. En otras épocas el castigo físico era la norma, en otras épocas el concepto de adolescente no existía y los niños eran vistos como adultos, quizás Copperfield nació en una época poco apropiada para su personalidad.

MÁS INFORMACIÓN

Lugar: Teatro Británico (Jr. Bellavista 527, Miraflores) Estreno: sábado 15, 4 p.m. Temporada: diez funciones, hasta el 1 de marzo Horarios y entradas: Teleticket.