Irene Eyzaguirre, Yaremis Rebaza y Santiago Torres
Irene Eyzaguirre, Yaremis Rebaza y Santiago Torres
Carlos Oré Arroyo

Una obra desgarradora, cargada de inocencia y crueldad fue la ganadora del Concurso Nacional Nueva Dramaturgia Peruana de 2017 impulsada por el Ministerio de Cultura. La historia de Julia, una joven amazónica que empieza a prostituirse, y Ernesto, un joven minero abanquino, es el reflejo de una de las realidades más alarmantes que vive nuestro país: los efectos de la minería ilegal. Este lugar no existe se presentará hasta el 29 de setiembre en la Sala Tovar de la Casa de la Juventud Prolongada en Miraflores. Alejandra Vieira, dramaturga y directora de la obra, conversó con El Dominical sobre esta particular historia. 

¿Cómo se genera la idea de escribir el guion de Este lugar no existe?
Nace en el 2017, yo estaba viviendo mi vida normal cuando leí una noticia que informaba sobre el hallazgo de una fosa común con 20 cuerpos de presuntos mineros ilegales que habían sido asesinados para no pagarles. Uno ya está acostumbrado a leer cosas terribles, pero, por alguna razón, me tocó. Esta nota que leí me mostró que aún existe la esclavitud en el siglo XXI e hizo que se me llenaran los ojos de lágrimas. En ese momento ya había empezado a escribir una escena que había venido a mi cabeza luego de ver una película de Woody Allen. En una escena se muestra a una prostituta en su primera noche de trabajo y me causó cierta gracia, ahí vino a mi cabeza la idea escribir la historia de la primera vez de un chico con una prostituta quien también tendría su primer cliente. Pensé que sería una divertida micro-obra.

Es decir, lo pensaste como una comedia...
Claro, pero todavía no estaba conectado con el otro tema. Pasó un tiempo, dejé reposando el texto que había venido escribiendo y de pronto llega este tema que genera un fuerte impacto. Mientras seguía con mis clases de la maestría de estudios culturales en la PUCP, me crucé mucho con temas sobre Amazonía. Todo se empezó a conectar y decantó en un texto que habla sobre la minería ilegal, trata de personas y el legado cultural.

Yaremis Rebaza y Santiago Torres
Yaremis Rebaza y Santiago Torres

¿Escribir este guion fue una forma de alejarse del academicismo por el que te encontrabas rodeada?
De una forma sí. Todo empieza cuando empiezo a estudiar artes escénicas y descubrí la dirección que considero como una nueva forma de escribir en el tiempo y el espacio. Todo esto fue como un complemento de la escritura en papel. La maestría que estoy haciendo me gusta porque siento que me da muchos insumos para crear. Todavía no sé si quiero dedicarme a la academia, de hacerlo no quiero dejar la parte artística que da mucha más libertad pero también es un reto mayor porque tienes que poner las cosas de una manera que capten la atención del público. Esto es esencial en el teatro porque uno puedo hacer cosas maravillosas con un montón de riesgos pero si la gente se aburre a los diez minutos no se logra transmitir el mensaje.

¿Qué herramientas has usado para que en esta obra se mantenga esa atención?
Me gusta trabajar con el humor porque me parece que es una forma efectiva de conectar con las personas y en este caso genera una sorpresa en el espectador al notar de lo que se está riendo. Busco que durante la risa se cuestionen si acaso deberían hacerlo ya que se está hablando del caso de una chica que es menor de edad y se está prostituyendo. Ese choque también da humanidad a los personajes porque no quisiera ponerlos como víctimas. Muchas veces olvidamos que estamos hablando de personas que también tienen sueños, planes y sentimientos. La obra trata de mostrar eso y para hacerlo hemos atravesado un largo proceso de seis meses en el que los actores se han conociendo entre ellos.

¡Qué lujo tener a Irene Eyzaguirre en el elenco!
Sí, todo un honor que participe en la obra. Yo le escribí a ella pues era una actriz que yo tenía en mente para este personaje pues queríamos que los actores se vean como las personas de aquellas zonas del país. Irene me dijo que estaba con una agenda muy apretada pero que de todas maneras le gustaría leer el texto de la obra. A los pocos días me respondió y me dijo que quería estar y que ya se las arreglaría para ordenar sus tiempos. Fue un gran halago que le haya gustado el texto.

Irene Eyzaguirre en el papel de la abuela de Julia
Irene Eyzaguirre en el papel de la abuela de Julia

Cuando un artista decide abordar estos temas tan difíciles y controversiales ¿realmente cree que a través del arte podrá solucionarlos?
Estoy convencida que el teatro no puede cambiar al mundo; sin embargo, sí creo que una obra puede hacer pensar a las personas. Es mejor aun cuando no se les da un mensaje directo porque si no sería algo más panfletario sino cuando simplemente dejas ideas en su cabeza y al salir de la sala se queda pensando en eso. Al hacer este ejercicio de pensamiento creo que puede afectar acciones en su vida diaria. Creo que la trata de personas y las diferencias sociales o la esclavitud en nuestro siglo no están presentes solo en Madre de Dios sino incluso cuando salimos a las calles de la propia capital. Ese tipo de cosas pueden calar en las mentes de las personas y lograr, tal vez, que tengan un cambio de actitud.

Hay varios momentos en la obra en que escuchamos conversaciones en lenguas nativas.
Así es. Hemos utilizado el machiguenga pero también hemos utilizado muchas tradiciones de otras comunidades amazónicas. El texto se ha nutrido de los Ticuna con el ritual sobre la menstruación que menciona el personaje de la abuela. Estas tradiciones generan preguntas en el espectador sobre la cosmovisión de aquellas comunidades. Quien vea la obra no solo podrá ver la cruda realidad de aquella zona sino también la forma de ver la realidad que alguna vez existió ahí.

Otro momento impactante para el espectador es cuando los personajes idealizan Lima. Como espectador entra el deseo de querer decirle a la pareja que todo lo que están pensando no es del todo cierto.
Yo creo que si ellos llegaran a escapar a Lima tendrían un final más triste. Esta historia está ubicada hace algunos años, por eso hay referencias al terrorismo que fue la razón por la cual desapareció el papá de Julia, está ubicada alrededor de 2005 lo que justifica un poco la idealización de Lima porque en ese momento no había tanta conexión que permita ver cómo es en realidad la capital. Si ellos iban a Lima en ese momento la hubieran pasado peor.

Es una historia con un final muy trágico.
No podía tener un final feliz porque sería romantizar una realidad que no debería ser romantizada. Pasa mucho que se cuentan estas historias de éxito de gente que ha crecido y que su familia progresó, qué bien por ellos pero no debemos romantizar la pobreza sino que debemos visibilizarla para cambiarla.

Irene Eyzaguirre y Yaremis Rebaza. (Foto: Giuseppe Falla)
Irene Eyzaguirre y Yaremis Rebaza. (Foto: Giuseppe Falla)

¿Cuál es el futuro de Este lugar no existe?
Queremos moverlo por varias regiones del país. Es una obra que a nivel de producción está pensada de una manera muy sencilla para poder movilizarla con facilidad. Creemos que es una historia que debemos contar a la mayor cantidad de personas. De ser en provincia nos gustaría que sea con entrada libre. Nuestro plan es difundirlo, postular a festivales para llevarlo incluso afuera. Este mensaje merece viajar.

Afiche de la obra
Afiche de la obra