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La disrupción más decisiva para el futuro del trabajo, por E. Heredero y L. Bujalance

Debemos prepararnos para los empleos del futuro y enfocarnos en las habilidades donde se tengan ventajas comparativas respecto a las máquinas, señala Elena Heredero y Francisco Larra Bujalance

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Si hiciéramos hoy una apuesta sobre qué tecnología va a ser más importante para que los países de América Latina y el Caribe aprovechen la cuarta revolución industrial, algunos podrían decir que la adopción de blockchain, otros la inteligencia artificial y otros la computación cuántica.

Nosotros creemos que la “tecnología” más disruptiva y con mayor potencial de generar cambios positivos en la productividad, y en la generación de nuevas empresas y empleos, son las “alianzas público-privadas (APP) o multisectoriales”. El término no es “techie” pero todo el mundo lo entiende y, aunque se invoca en los principales foros internacionales, pocos son los valientes que se lanzan a explorar este camino. 

La cuarta revolución industrial, que fusiona diferentes tecnologías como el internet de las cosas, la inteligencia artificial y la robótica, está provocando importantes transformaciones en todos los sectores productivos y en las sociedades en cuestión de días. El teletrabajo, la educación en línea, las plataformas de trabajo independiente, la automatización de cada vez más procesos y los asistentes virtuales ya conviven con todos nosotros. 

La tendencia es que se va a ir a más, aunque todavía en la región la adopción de estas tecnologías es lenta y muy desigual. Uno de los efectos más importantes de esta revolución tiene que ver con la forma en la que se debe educar a los niños y jóvenes. El BID y el FOMIN lo saben, por eso están activamente concienciando a los gobiernos y sector privado de la región para desarrollar infraestructuras y políticas acordes a los desafíos de hoy y del mañana.

Por eso, la discusión va más allá del simple desplazamiento del empleo por automatización, debemos pensar qué tipo de empleos pueden crecer por la adopción de nuevas tecnologías o quedar obsoletos.

Debemos prepararnos para los empleos del futuro y enfocarnos en aquellas habilidades donde se tengan ventajas comparativas respecto a las máquinas: la creatividad, el pensamiento crítico, la inteligencia socio-emocional, entre otras. Se debe mejorar la inteligencia del mercado laboral en la región y habilitar esta información para que los centros de capacitación y sistemas educativos puedan tomar decisiones argumentadas sobre la pertinencia de la oferta formativa. 

Pero no vale simplemente implementar proyectos específicos para desarrollar estas habilidades. Este fenómeno debe darse desde una perspectiva de cambio estructural. El BID nos recuerda en su última publicación El futuro del trabajo: perspectivas regionales, al igual que la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030, que América Latina y el Caribe debe trabajar en alianzas para tomar ventaja de las oportunidades que se abren debido a los avances tecnológicos y, a su vez, minimizar sus riesgos de exclusión.

UPC

El BID señala: “Las APP deberán desarrollarse en tres frentes: (1) invertir en habilidades para todos desde una edad temprana que permita aprender a lo largo de la vida, (2) apoyar a los trabajadores en sus transiciones a nuevos empleos, y (3) repensar el estado del bienestar porque los sistemas de seguridad social deben adaptarse a la nueva realidad digital y a cambios en las demografías de los países.” No obstante, la región tiene muy poca experiencia trabajando en alianzas para generar estos cambios sociales y estructurales.

LA NUEVA TECNOLOGÍA: TRABAJO EN ALIANZAS

Un ejemplo del trabajo pionero sobre las alianzas, tanto en la región como a nivel mundial, es la iniciativa NEO. Desde el 2012, NEO ha logrado engranar a más de 140 organizaciones del sector privado, público y de la sociedad civil de 10 países de la región para trabajar de forma articulada y desde un abordaje estructural. El objetivo es cerrar la brecha entre las habilidades de los jóvenes más vulnerables y las necesidades del mercado de trabajo.

Ejemplo de que las alianzas son una solución viable, es la experiencia de los países iniciadores que van culminando una fase piloto de 3 años. Después de trabajar por primera vez en alianza, esos países han logrado posicionar el tema del empleo juvenil y los retos del futuro dentro de la agenda pública con resultados importantes. 

Por ejemplo, la Alianza NEO México se enfocó en desarrollar procesos eficientes para alinear la formación técnica y ocupacional a las necesidades un mercado de trabajo cambiante y cada vez más tecnificado. Estos ajustes curriculares adaptados a las necesidades de los jóvenes y de las empresas ha logrado una inserción laboral del 76% de los jóvenes capacitados, con un 84% de estos ganando igual, superior y, en la mayoría de las veces, triplicando el salario mínimo.

Mary Snapp, vicepresidenta corporativa de Microsoft Philanthropies, empresa socia de NEO, asevera: "Ninguna compañía, ninguna industria, ningún gobierno, ninguna fundación, ningún distrito escolar puede hacerlo por sí solo”.

Y es que muchas veces en las situaciones de desacuerdo se puede pensar: “con lo rápido que lo haría yo sólo…” Pero en este nuevo estilo de tecnología, hay que reforzar el concepto de que juntos se puede llegar más lejos preparando a las empresas y a los sistemas educativos de la región para la economía del mañana, haciendo que el próspero futuro sea cada vez más alcanzable para nuestros jóvenes.

*Elena Heredero es especialista líder del Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN), y Francisco Larra Bujalance, coordinador regional de nuevas oportunidades de empleo para Jóvenes (NEO).

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