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"Noche de Champions y silbidos en el Bernabéu", por Jorge Barraza

Lopetegui está en manos de Dios. Hoy, ante el Barsa, es su día D: o vive o le quitan el respirador

"Noche de Champions y silbidos en el Bernabéu", por Jorge Barraza. (Foto: AFP)

"Noche de Champions y silbidos en el Bernabéu", por Jorge Barraza. (Foto: AFP)

El siempre distinguido Paseo de la Castellana luce como una procesión con miles de fieles, la estación Santiago Bernabéu del Metro arroja bocanadas con cientos de personas y la avenida Concha Espina, ya cerca de la hora del partido, es un mar de agitación con una muchedumbre ansiosa que pugna, unos por entrar, otros por comprar un bocadillo o un souvenir. Concha Espina 1 es la dirección oficial del Real Madrid, sus oficinas. Es a la cual aludía el húngaro genial, Ferenc Puskas, con su peculiar gracia. En su pobrísimo español (nunca terminó de hablarlo bien, dicen), era lo que mejor había aprendido. Le cortaban una pelota para la izquierda, se perfilaba, metía el cañonazo de zurda y el Madrid empezaba a ganar. Entonces se daba vuelta y dirigiéndose a sus compañeros, gritaba: “A Concha Espina 1”. Ahí es donde cobraban los premios.

Es noche de Champions en la casa de la Champions: el estadio Santiago Bernabéu. Don Santiago es un prócer civil en España, el hombre que jugó, dirigió y presidió al Real Madrid, todo lo cual le demandó “apenas” 70 años de su vida, 35 de los cuales llevando las riendas de manera certera y enérgica. En 1953 se juntó con Alfredo Di Stéfano, el otro personaje histórico del club, y juntos crearon esta marca mundial del deporte y el entretenimiento denominada Real Madrid, el club con más fama y conquistas del planeta fútbol. Bernabéu compró los terrenos y construyó el estadio, Di Stéfano lo llevó al olimpo desde el césped, y le dio su identidad ganadora con un liderazgo casi feroz. Sólo tenía dos ligas ganadas el club -en 1932 y 1933-; Alfredo lo solucionó: agregó 8 ligas, una Copa del Rey, 5 copas de Europa, 2 copas Latina y una Intercontinental, aderezado con 5 trofeos Pichichi de máximo goleador.

El rival es un pequeño club checo: el Viktoria Plzen, que en 2011 recién ganó su primer título nacional. Pero igual es una fiesta, la noche acompaña, el otoño está delicioso en Madrid: sol agradable en el día, airecito fresco que semeja una caricia para el rostro en la noche. Hay decenas de miles de turistas en la capital española (también en Barcelona); muchos se acercan a la Casa Blanca. Se puede comprar una entrada hasta último momento; hay pues, pese a todo, se ocupan 67.356 asientos de los 81.044 disponibles en el gigante. La junta de compromisarios acaba de autorizar el endeudamiento del club para costear los 525 millones de euros que demandará su renovación total. Estará listo para mediados de 2022. Sabiendo como es Florentino Pérez, el presidente, imaginamos algo supergaláctico.

Es hermoso ir al fútbol en Europa, muy cómodo y civilizado. La gente llegaba desconfiada por el mal andar del equipo, que estuvo 481 minutos sin marcar un gol y va séptimo en la liga. Pero tratándose de este club, habituado a tantas reacciones épicas, la ilusión nunca se marchita. Para crear más clima, los parlantes emiten, a volumen atronador, el himno “Hala Madrid y nada más”, bellísimo por cierto, contagiante; los hinchas inflan el pecho y lo entonan. “Los días que tu juegas / soy todo lo que soy / ya corre La Saeta, ya ataca mi Madrid…” Di Stéfano, quien los conminó a ir siempre adelante, a compañeros, directivos e hinchas, es el único nombrado en la emocionante marcha.

Hinchas del Viktoria Plzen previo al partido ante el Real Madrid en el Santiago Bernabéu. (Foto: AFP)

Hinchas del Viktoria Plzen previo al partido ante el Real Madrid en el Santiago Bernabéu. (Foto: AFP)

El problema es que después empieza el partido, y este conjunto merengue le quitaría las ganas hasta al mismo Di Stéfano. Los medios españoles ya le han dado la extremaunción a Lopetegui como DT. El diario Marca no anduvo con vueltas: fue más allá del despido, preguntó directamente si deberían echarlo antes del clásico del domingo ante el Barcelona. Respondieron 168.958 lectores y el resultado fue que sí, pero no tan abrumador como se pensaba: 53% se inclinó por el cese inmediato, 47% por dejarlo, o por echarlo después. As lo puso en portada el lunes con el título: “Agonía Lopetegui”. Y en el copete dice: “Solo le salva que el Madrid no le ha encontrado sustituto”. Está en el piso y le siguen dando. Su forma ruin de llegar al banco del Madrid mientras conducía a la Selección Española en vísperas del Mundial no le realza la imagen.

Y finalmente está el juego, ese juez que puede absolver al reo más contumaz o condenar al inocente más diáfano. Ante un rival de apariencia amateur como el Viktoria Plzen, el Madrid apenas logró un triunfo administrativo con un funcionamiento burocrático. Toques y más toques horizontales sin ideas, sin verticalidad, sin quiebre de líneas ni cambio de ritmo. Ningún jugador que lograra superioridad numérica con una gambeta. Ahora se ha puesto de moda entre los técnicos pedirles a sus equipos paciencia. Esto se traduce en más toques inocuos y, ante la menor contingencia, pasarla hacia atrás y volver a empezar. Y el rival siempre está con sus once efectivos detrás de la línea de la pelota. Y rueda la calesita: Kroos a Modric, Modric a Marcelo, Marcelo a Sergio Ramos, éste a Nacho, Nacho a Casemiro, otra vez a Kroos… Llegó al gol porque el lateral izquierdo checo Limbersky vio un callejón, se mandó al ataque y casi abre el marcador, se lo impidió una gran tapada de Keylor Navas (a quien la hinchada madridista adora), y por el hueco que dejó Limbersky se mandó Lucas Vázquez, lanzó un centro precioso y Benzema, con impecable cabezazo puso el 1-0. Luego aumentó Marcelo en una buena acción iniciada por el juvenil uruguayo Federico Valverde. Pero no se justificaba con juego. Había una presunta superioridad del cuadro blanco que no se advertía en el juego.

Finalmente, y sólo por una cuestión de peso específico, ganó 2-1, aunque es importante consignar que el Viktoria falló tres goles, uno de ellos imperdonable de Hrosovsky, que pudieron darle como mínimo un empate. Y el telón fue con los checos dominando abiertamente. Le faltaron dos pizcas de picardía y de malicia. “¡El Madrid terminó haciendo tiempo contra el Viktoria Plzen, un equipo que tiene nombre de cerveza…!”, exclamó Edu Aguirre, periodista ultra-ultramadridista de El Chiringuito, el programa más visto de la TV española. “Hemos tocado fondo…”, se lamentaba.

Real Madrid ganó 2-1 al Viktoria Plzen en el Santiago Bernabéu por Champions League | VIDEO. (Video: ESPN/Foto: AFP)

Real Madrid ganó 2-1 al Viktoria Plzen en el Santiago Bernabéu por Champions League | VIDEO. (Video: ESPN/Foto: AFP)

Parece un equipo aburguesado, que sigue saltando al campo con los mismos nombres. No hubo renovación. Alex Ferguson, el técnico más ganador de la historia, decía que aún proclamándose, cambiaba al menos tres nombres para el siguiente torneo; quería mantener el hambre de gloria. Si algún neófito iba al estadio y alguien le decía que ese Modric que estaba viendo es el flamante Balón de Oro y The Best, hubiera dicho que le estaban tomando el pelo.

Hay miles de rumores en torno al Madrid. Y mucha tensión. Los tres puntos no tranquilizaron a nadie y la gente arremetió de nuevo con silbidos al final, tapados por el himno, puesto a volumen estruendoso. Cuesta creer que este inexpresivo Madrid fuera campeón de Europa hace apenas cinco meses. Aunque, siendo honestos, no es muy diferente al que ganó las últimas Champions. Casi todo igual, pero sin el oportunismo de Cristiano.

Lopetegui está en manos de Dios. Hoy, ante el Barsa, es su día D: o vive o le quitan el respirador.

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